AAAAAAAAAyyyyyyyy… acabo de terminar de ver, por primera vez desde que llegué a estas tierras, Los Amantes del Círculo Polar. Llevaba todo el día –desde que dejé a mi madre en la estación a las ocho de la mañana- currando para una presentación que tengo el jueves, y se ha venido Núria a media tarde a tomar un café y hemos decidido que si nos cundía la tarde la veíamos y… dicho y hecho.
Ha sido muy emocionante verla aquí, reconocer los paisajes, las calles de Rovaniemi, los árboles, los lagos, los cielos finlandeses, Laponia… “FIN – LANDIA” en el remite de un paquete. Y recordar las ganas que me impulsaban a venirme cuando la veía desde el sofá de mi casa, en Madrid. O desde la cama de mi cuarto, o desde el cine… Bueno, y la historia que “se te agarra por dentro y no te suelta” como diría Lucía. Estábamos Núria y yo emocionadas, cada vez que salía algo de Finlandia con cara de bobas y señalándolo, reconociéndonos. ¿Para quién sino trae un paquete un avión español? Pues claro, para Ana. O para nosotras.
Ha terminado la película y de los ojos de Ana hemos pasado al balcón, para descubrir que, por primera vez, estaba nevando… con un poco de suerte mañana amanecerá todo blanco. ¡Qué ganas! Aunque mañana a mi me toca encerrarme un poco a terminar la presentación. Pero me voy a la cama feliz, de haber visto de nuevo la película y haberme reconocido en ella, de estar aquí, donde tantas veces me había imaginado y de estar disfrutando como una enana de todo esto, de este país tan delicioso…


