PoR eL tRigO

Noviembre 14, 2007

Toma yaaaaaaa

Archivado en: FIN-LANDIA, Época de exámenes — poreltrigo @ 3:38 pm

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Jeje… me vais a permitir un post de amor propio, y que mejor manera de hacerlo que rememorar a mi amada Alice en sus tiempos de universidad. El caso es que después del infierno que supuso el cursito de feminismo por fin me ha llegado la nota y no sólo es que haya aprobado y tenga ya 10 créditos reconocidos en la universidad de Jyväskylä, lo que en sí mismo ya es un gran logro para mi persona, sino que la nota es un 5 sobre… 5!!! Jejeje. Vamos, un 4 a efectos españoles si me convalidan justamente, o lo que viene siendo lo mismo, una matrícula. Toma yaaaaaaaaaaaaaaa.

Así que con esta euforia que me ha entrado estoy que ni me concentro en lo que tengo que hacer, que es terminar de leerme un libro que supuestamente me iba a leer en el fin de semana (imposible… tampoco hay que pasarse en las “auto-metas”). El librito es una cosa sencilla que proviene de las manos de Javalinas (gracias!) y que estoy leyendo en español. Para cuando termine con él seré casi una experta en neutrones, fermentos, levaduras… una cosa curiosa, pero muy chula.

Y a efectos no universitarios, tiendo a conseguir que la gente venga por turnos a mi casa, así no dejo de socializarme pero no tengo que aguantar el frío de la calle… mañana ya si que me toca salir y estaré todo el día enfrentándome a la fría nieve-lluvia, y encima he prometido que luego salía un rato… en fin, veremos si las fuerzas me acompañan y me compro por fin la tarjeta de bus que necesito para moverme si quiero conservar mi cabeza, nariz, extremidades y demás partes del cuerpo que puedan verse accidentadas con la suma bicicleta, nieve y hielo. Seguiré contando…

Ahora a ver si me bajo de la nube y soy capaz de leer más de una frase seguida, jejejejeje.

Febrero 6, 2007

¿Dónde está la insoportable levedad del ser?

Archivado en: Época de exámenes — poreltrigo @ 2:04 pm

Hay días que uno siente como si por la noche alguien se hubiese colao en tu cuarto y te hubiese colocado un peso de unos 50 kilos en algún lugar, o mejor dicho, distribuido por todos los lugares. Tu te despiertas, con la idea de que es un día normal, y todo te pesa 50 kilos más que cualquier día.

La verdad es que hoy ha sido un día pesado… de peso. Y no sólo por estudiar, que eso es pesado de aburrido. Sino de estos en lo que te pesa todo, la cabeza, las ideas, los párpados, la espalda, las ganas y el ánimo; y sin motivo aparente, sin que le pase nada a mi misma mismidad, digo. Es esta sensación simplemente de abatimiento general y absurdo, externo incluso ¿me la imagino o lo entendeis? Irene creo que me ha definido como gran ñoñota (o algo así), jeje, aunque eso era a media mañana, que aún debía haber sólo unos 20 kilos de más. el resto se han ido sumando luego, sin pedir permiso ni avisar.

A esto he tenido que sumarle una divertida actividad de última hora, que ha sido la de tener que levantarme dos veces, atravesar toda la biblio y todo el pasillo de la facultad sangrando por la nariz, como cuando tienes 5 años y te dan un balonazo… pero con veinte y atravesando lugares llenos de gente (lo digo sobre todo por el pasillo, claro) No sé, los nervios, que cada día se trasladan a un lugar distinto de cuerpo (no como la sangre, que se ha distribuido equitativamente por el pantalón y la mochila).

Uy, pues eso, que no podía escribir más allá de las 10 para mi repaso final. Así que aquí se queda el cutre-post. jeje…

28 Enero 2006

Archivado en: Época de exámenes — poreltrigo @ 2:03 pm

Como dije ayer, iba a escribir sobre un tema molón con diferencia: las pintadas en los baños de la facultad. Esas tan maravillosas de “Mi novio me se ha liado con otra, tía, ¿Qué hago ahora?” y una lista de 20 respuestas diferentes, escritas por diferentes personas, proponiendo cosas del estilo de… “liate con su mejor amigo” o “hazle una mamada y muerdesela” o siendo originales “liate con su mejor amigo delante suyo y de todo el grupo de sus amigos” Que aquí pienso yo que habría que preguntar también al amigo ¿no? Digo, que igual no le apetece, y te has quedado ahí tú, todo chafada con cara de tonta, después de diseñar tu magnífica estrategia con la ayuda de todas las tipas que mean (y/o cagan) de la facultad. Pero siempre está la simpática comeflores, que termina la lista con un maravilloso “Olvidate de él sin venganzas: serás feliz y esa será tu mayor recompensa”.

Bueno, repito que iba a escribir sobre las pintadas del baño. Que son muchas. Pero es que en las 5 horas que he dormido (para cumplir las otras tantas que tengo que estudiar hoy) he soñado que me cargaba a un tipo. Y la verdad es que tenía su gracia. Así que el tema de los baños se me ha quedado un poco desfasado. Lo retomamos otro día Irene ;)

El caso es que tiene gracia, por que yo estoy casi segura que no es la primera vez que lo sueño. Pero esta ha tenido otros matices, no sé… Alguien me había mandado a matar a un tipo, que estaba ahí, tranquilamente en la silla de su despacho, y el tipo era amable, era incluso simpático (aunque yo sabía que en el fondo era un hijodeputa) y llegaba yo ahí, con una pistola muy negra y muy grande y me intentaba poner firme: disparar a la cabeza y acabar cuanto antes. Pero resultaba que justo cuando pegaba el primer disparo me daba cuenta de que se les había olvidado enseñarme a disparar: no tenía puntería. Y pegaba un tiro a la ventana, otro al cacharro de los lápices, otro a un macetero… Y, entonces, él pillaba su pistola (obviamente, en el sueño todo el mundo tenía una) y me empezaba a disparar vacilándome, que si a los pliegues de la ropa, que si a la gorra, a la pared que tenía justo detrás… así, demostrándome que él si tenía punteria, que yo no le asustaba: de hecho, me hablaba de una forma que parecía que yo le producía ternura.

Así que me concentraba muy mucho, y apuntaba mirando por una mirilla que le había salido de pronto a la pistola, muy muy concentrada, durante mucho rato. Mientras, obsviamente, él seguía disparándome, pero a mi me daba igual, porque pensaba que, total, la muerte era una experiencia que aún no había probado, y que igual no era para tanto, o incluso me gustaba. Así que probaba con la suya: Le apuntaba a la barbilla y apretaba el gatillo.

Justo cuando ya pensaba que no había acertado, el tipo ponía una cara de entre angustia y sorpresa bastante indescriptible y se tocaba el punto carnoso que está justo entre el cuello y la clavícula: un agujero del que apenas si salía sangre indicaba que había acertado. Me pedía que llamase a una ambulancia, sabiendo que se estaba muriendo, pero sin ponerle tampoco mucho énfasis, y yo dudaba un rato, pero luego reflexionaba “pero si le he disparao para matarle que coño voy a llamar ahora a una ambulancia” y me piraba, no sin una sensación un tanto agridulce en el cuerpo…

CONCLUSIÓN: las épocas de exámenes deberían estar prohibidas. Me vuelvo con mi estudio sobre los partidos políticos.

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